domingo, 16 de septiembre de 2018

Águila real

Yo disfruto mucho los desfiles de cada 16 de septiembre.

De verdad me ponen muy emotivo, muy y muy orgulloso de pertenecer a un país como México.

El año pasado fui al desfile del 16 de septiembre y sin duda fue un día sumamente feliz, ver como la gente se junta para ver los soldados, enfermeras, elementos de seguridad pública. Las familias cómo se juntan para ver a sus hijos, sobrinos, hermanos y saludarlos y gritarles para decirle que lo fueron al ver al desfile más importante del país.

Sin duda me resulta algo muy chido, y me hace sentir orgulloso. Yo sé que alrededor de las fuerzas armadas y el ejército hay mucho qué decir, pero yo puedo decir que no todos son así y hay personas que desempeñan su labor con mucha pasión, orgullo y vocación de servicio. Esas son las personas que me enorgullecen y que agradezco que sirvan no solo a un país sino a una población que lo requiere.

Es sentirse orgulloso de elementos que brindan apoyo a personas vulnerables por algún sismo o una tragedia.

Eso es lo que vale la pena, ver cómo los participantes del desfile muestran todo lo que prepararon desde meses antes, con sus mosaicos, sus cantos, sus gritos de guerra. Es algo tan chido y emocionante.

Sin duda amo mi país y me siento muy afortunado de pertenecer a un país como este, sí, tiene sus problemas y muy graves, pero también es bueno apreciar las cosas buenas que tiene este gran y lindo país lleno de gente bien trabajadora, amable, honesta y llena de mucho amor.

Me gusta ver representado a mi país en personas valientes, trabajadoras, ver representado a mi país en su ejército, en una selección de futbol, un su gente, en sus niños, en su determinación y en su hospitalidad y solidaridad ante tragedias. En las buenas y en las malas. ¡PINCHE PAÍS CHINGÓN!

No todos los soldados ni policías ni servidores públicos son como los pintan, hay quienes desempeñan sus funciones con amor y pasión para brindar un mejor servicio a la ciudadanía y un país y buscar mejores condiciones de vida.

No pude ir este desfile, pero el del año pasado estuvo muy padre. Quiero mucho a mi país.


Puedo decir que las palabras que he escrito quedan muy chicas ante lo que me hace sentir este país y que me recuerda ese orgullo en cada desfile, ese orgullo de conocer su biodiversidad, su aspecto multicultural, indígena, de sus raíces, de su historia de sus logros y también de sus fracasos, de todo lo que conforma a este hermoso país lleno de tan riqueza cultural.


México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí.


 
 
 
 
 
 





Te quiero mucho, mucho, mucho y de verdad procuro cada día ser mejor persona, ciudadano, estudiante, servidor público para servir a mi país y la gente que lo conforma. Te quiero mucho, México :)



jueves, 13 de septiembre de 2018

Memoria destruida

Hace pocos días surgió una noticia, muy lamentable por cierto, sobre la destrucción de uno de los museos más importantes de Brasil y muy reconocido internacionalmente. La noticia causó, sin duda, indignación, lamento y mucha tristeza pues al perder piezas de un valor incalculable se pierde también una parte importante de la memoria de Brasil y de la propia civilización. La noticia está aquí.

Bueno, el punto realmente no es ese, voy a llevar esta noticia a niveles más locales, más personales, quizá incluso parezca tonta mi analogía, pero sin duda pienso que tiene la misma importancia.

Antes que nada hay que entender el concepto de Memoria Histórica.

La Memoria Histórica puede definirse como "un concepto ideológico e historiográfico de desarrollo relativamente reciente [...] y que viene a designar el esfuerzo consciente de los grupos humanos por encontrar su pasado, sea éste real o imaginado, valorándolo y tratándolo con especial respeto".

Creo que esta es la parte central de la definición, pues para encontrar el pasado hay que recurrir a los vestigios que los antepasados han dejado y de los cuales no se tienen registros. Por eso los hallazgos en diferentes culturas y civilizaciones resulta un avance importante hacia el descubrimiento de dicho origen, y por esa misma razón el perder archivos y demás artefactos es un golpe durísimo para la memoria histórica.

Bueno, (si crees que este post es largo, puedes omitir esta parte hasta el subtítulo "¿Conservar o desechar?" pues los siguientes párrafos son reflexiones de mi ronco pecho) pues cuando salía esa noticia yo pensaba en que esos archivos tiene una gran importancia para toda una nación y la misma humanidad, y así como Brasil tiene un lugar donde se almacenan todos esos archivos, cada persona tiene un lugar en donde almacena piezas, archivos, documentos, etcétera, que le ayudan a preservar su propia memoria personal.

Es decir, cada persona tiene una serie de cosas que la remontan a ciertos momentos específicos. Cada persona tiene presente fechas que conmemora año con año, como una fecha de ingreso a la universidad, titulación, algo que sucedió por primera vez, una boda, una ruptura, el nacimiento de un hijo, el primer viaje al extranjero, el día en el que se rompió el brazo, un accidente, lo que sea. Naturalmente esas fechas pueden ser de acontecimientos que tuvieron en su momento un impacto positivo o negativo, pero de cualquier forma significan fechas importantes las cuales marcaron un hito en su vida.

Y justamente yo pensaba en qué sucedería si yo perdiera el archivo de ciertas cosas importantes, fotos, documentos y evidencias de cosas que viví o que pasé. Analicé qué haría y concluí que sin duda sería una tragedia, obviamente.

Pues sucedió, mis amigos. No pasaron ni 2 semanas y mi computadora murió, y se borraron una infinidad de archivos valiosísimos que jamás podré recuperar.

Naturalmente ya lo digo con serenidad, les soy honesto, no es la primera vez que me sucede, pues ya han sucedido algunas veces que puedo decir que:

  1. No tengo muchas evidencias de mi apariencia en la adolescencia.
  2. Prácticamente puedo comprobar que cursé los últimos 3 semestres de la carrera.
Bueno, pues sobre esta pérdida les comparto en términos generales lo que se perdió.

Toda evidencia de lo sucedido en el año 2016 a parte de 2018. Los borradores de la tesis murieron, afortunadamente ya la concluí o no hay nada que lamentar y tenía almacenada una copia del archivo Word final. Fotos de museos, viajes, conciertos, lugares, momentos y demás quedaron en el olvido, bibliografía se perdió, correos antiguos archivados, progresos de videojuegos, etcétera.

Obviamente la pérdida duele, sin embargo, por alguna extraña razón no me pesa como debería, ¿saben?, quizá porque hay una, una foto en especial que logré rescatar de pura casualidad que de verdad es de las fotos más importantes para mí en toda mi historia.

Antes de perder toda la información, me envié a mi correo una foto que tenía guardada en esa computadora de cuando yo hacía mi servicio social en el FCE. Quienes me conocen, saben del amor que le tengo a ese lugar y tener una foto, la única foto, que evidencia mi labor como practicante de servicio social es una total hazaña, un logro invaluable.

Me siento bien de haber recuperado esa fotografía del año 2014, por lo que me siento muy feliz a pesar de haber perdido años de evidencias. A continuación les comparto esa foto de cuando tenía 21 o 22 años, no tengo muy clara la fecha, pero calculo que habrá sido en julio de 2014, cerca de mi cumpleaños número 22.


Ahora, esto no acaba aquí, otra razón por la cual me siento hasta un poco resignado es porque este año (que ha sido muy noble y generoso conmigo) he tenido la oportunidad de escribir mucho y dejar recuerdos y evidencias de mi propia memoria, recordando momentos geniales que he vivido desde que tengo memoria. La mayor parte de esos recuerdos los dejé en el mes de mayo, donde me comprometí de manera personal a escribir de manera diaria durante todo ese mes y ahí dejé muchos de mis recuerdos.

Para concluir esta parte, generalmente procuro ser cuidadoso con los respaldos en mi celular, pero en mis computadoras no mucho, hago respaldos, pero le doy más atención a los de mis dispositivos móviles, por alguna rara razón me da desconfianza respaldar en computadoras. Es raro, lo sé. Por eso cuando se borra mi información procuro después de unos días asumir la responsabilidad y el riesgo de no haber realizado los respaldos.

¿Conservar o desechar?


Bueno, yo siempre he pensado que la forma en la cual preservamos la propia memoria es reflejo directo de nuestra personalidad. Algo como lo de la música que comenté en otro post. En mi caso, me gusta conservar algunas cosas, y no quiero que me lo tomen a mal, no malinterpreten ni proyecten lo que estoy diciendo, pero cuando noto que algunas cosas pierden o comienzan a perder su valor sentimental que alguna vez tuvo, no tengo temor alguno de desecharlo. Realmente no cargo con muchas cosas, salvo las que de verdad pueden tener un valor más perdurable o las que he generado yo.

Naturalmente aquí podemos hablar del coleccionista, es sano ser coleccionista, cada quien colecciona algo, me gustaría saber qué coleccionas tú, yo colecciono boletos de conciertos (principalmente) y de eventos a los que he asistido, y también colecciono tarjetas de presentación, me gusta mucho coleccionar esas dos cosas principalmente.

Por otra parte está el acumulador, aquella persona que cae en el extremo de cargar con todo su pasado, de no soltar nada por ese temor incomprensible e irracional a que lo vaya a necesitar más adelante cuando jamás lo vuelve a utilizar.

Recién leí un artículo bueno sobre las cosas de las cuales deberíamos deshacernos todos YA, y creo que tiene razón, hay especias que nunca volvimos a utilizar, libros que solo compramos en una venta de garage y que nunca supimos ni porqué compramos, toallas viejas, pequeñas cosas que al final de cuentas de poquitos en poquitos significan una gran carga incluso emocional.

He llegado a concluir que es bueno recopilar evidencias y archivos para revivir momentos, sin embargo creo que debe existir un equilibrio realmente sano sobre valorar las cosas que realmente nos sirven conservar o que quizá haga falta deshacernos porque puedan solamente traer problemas de cualquier tipo, pues hay objetos que incluso con su envejecimiento pueden traer malos olores o plagas.

En el caso de los objetos con valor sentimental, pienso yo que antes de cualquier cosa la memoria mental es la primera instancia para conmemorar esos momentos valiosos e importantes, y los objetos que nos remonten a ese o esos días tienen el derecho de ser valorados como desechables o como conservables, pues la memoria mental puede incluso durar más que un objeto. Aquí entra en juego el equilibrio que cada persona le da a lo tangible (objetos, cosas materiales) o a lo intangible (recuerdos, crónicas, lo no material). Pero una foto siempre es un buen material para recordar. Siempre.

Hay muchas formas de conservar la memoria y una de ellas es escribir, así fue como la historia se creó o al menos se desarrolló, escribiendo las crónicas o anales :)

miércoles, 29 de agosto de 2018

El Intruso

Sombra. Escondido en un rincón. Caminando sobre las calles de un lugar al cual no pertenece, apropiándose de lo que fue producto de otro tiempo y de otras personas, reivindicando ese rincón para sí mismo, esa posición donde ve pasar el vuelo nocturno de los aviones aterrizando. Utilizando los medios y recursos que provee esa ciudad. Los originarios de ahí dirían que está invadiendo, que debería regresar de donde vino, pero todos tenemos necesidades específicas, pero también comunes y él solamente está intentando hacer una vida nueva del lugar donde aprendió todo lo que está poniendo en práctica en ese rincón.

Hay un rincón en medio de un conjunto de concreto sinsentido, disfrazado con un nombre atractivo para disimular los problemas que lo rodean. Los problemas pasan a 80 km/hr y pueden escucharse desde y hasta varios kilómetros a la distancia en la noche.

Son esos los problemas que hicieron que optara por esa decisión.

En fin. Le dicen el intruso, no pertenece a nada ni a nadie, suele tomar caminos variados, caminos inciertos, está usurpando los medios que no le corresponden.

Sale por las calles y observa cómo las prostitutas suben a los problemas sólo por posesión. En un mundo de libre mercado, las oportunidades están por encima de un bienestar auténtico. Esa es la base de la noción del éxito.

Las ratas y cucarachas alertas a los sonidos que produce la ciudad, escondiéndose de un potencial depredador que ponga en riesgo su existencia. En esta ciudad la vida es así, una ardua competencia.

Solamente se limita a liar un cigarrillo, apagarlo con su zapato y despedirse de lo que alguna vez fue en el lugar donde alguna vez aprendió.

Es difícil, sí, pero quizá sea necesario.

martes, 28 de agosto de 2018

Viejos conocidos

Un viejo conocido tocó mi puerta como la peste que es, él sabía que yo sabía que era él así que la golpeó hasta que me harte y le abrí, pues él me conoce tan bien que sabe que si dejo que siga golpeando, me metería en problemas con mi vecinos, principalmente con mi vecina.

No dijo nada, me empujó y entró a la sala

- Ya vienen para acá los demás muchachos, sírveme un poco de ese Whisky que tienes en aquél, mueble. Y rápido, ya sabes a lo que vengo- Dijo.
- ¿Quiénes "los demás muchachos"?- Dije de un modo incrédulo e inverosímil.
- Por Dios, Gabriel. Ya sabes de quién estoy hablando. Vamos, dame algo de beber, no tengo tu puto tiempo, fracasado.
- Hijo de puta- Murmuré

Le serví su puto vaso hasta el punto de casi desbordarlo, él sabía lo que eso significaba y cínicamente no le importaba. Era obvio que su estancia sería corta, pero su impacto duraría por mucho tiempo.

- Aaaaghhh -Dijo después de beber- Mira, Gabriel, seré franco, sé que tienes muchas cosas que hacer, sé que vas a Santo Domingo cada semana a visitarla, sé que vas a tus clases de piano, tus ensayos, tu escuelita, tu trabajo y tu casa. Todo ocupadito tú, tremendo pelmazo. Seré rápido contigo, además te conozco tan bien que ni siquiera necesito de mucho tiempo para acabar contigo. Vengo para traerte a los demás muchachos, ¿creíste que nos dejarías? ¿creíste que te librarías de nosotros? No, Gabriel. Somos tan tuyos como tus propios ojos. Somos tan inherentes como ese afán tuyo de siempre morderte los dedos. Tú, yo y los demás muchachos somos una legión de hace tiempo. Hemos hecho contigo y deshecho contigo lo que hemos querido. De repente quieres impresionarnos con esas técnicas que aprendes, pero no es suficiente, somos un virus. Estamos en cada oración, hemos dejado en ti una huella imborrable. Somos una unidad de análisis de tus problemas, somos un enfoque de percepción. Hemos dejado en ti lo que hemos querido.

Quedé atónito. No sabía qué responder

- Ya vienen los demás -Siguió- La vamos a pasar bien pues hace un buen tiempo que no hacemos desastres.

Se levantó y abrió la puerta. MI PUERTA. Eran los demás. Altos. Con rostros más cambiados, más fuertes, el tiempo les había caído bien, tan bien como a mí estando lejos de ellos. Creo que tiene razón. ¿O no? ¿Realmente son tan inherentes a mí aunque no haya nacido con ellos? Quiero decir, yo los conocí en no sé qué momento que desde entonces me acompañan, me persiguen, me insultan, me golpean, me ofenden y me levantan para comenzar de nuevo. Entraron fumando cigarrillos pirata, cerraron la puerta y subieron sus pies llenos del lodo de la calle a la mesa.

- Miren. Aquí tenemos a Gabriel una vez más. Sí, GABRIEL. GA-BRI-EL. Qué bueno que ya llegaron, no ha dicho nada desde que llegué, parece que estaba esperándolos a todos ustedes para que pudiera reaccionar porque nomás parece un pendejo. A ver, Ricardo, cuéntale lo que me dijiste el otro día. Cuéntale, vamos. No seas tímido.
- Jajaja -comenzó Ricardo- claro, Omar, sí, mira, pues, no sé cómo decirlo, tú sabes, entiendes, ¿no?, digamos que encontré la forma para que no nos olvides, la verdad no te diré el secreto, pero te bastará con saber que hemos estado conociendo tus trucos para evitarnos, pero será muy difícil.
- Sí, Gabriel -siguió Omar- no bastarán tus trucos baratos. Aunque no nos respondas las llamadas o mensajes ya sabemos dónde estás a qué hora y qué estás haciendo, por lo que podemos aparecer cuando menos te lo esperes, podemos aparecer mientras estés en la escuela, te invitaremos a salir para que nos corras de ahí. Ya sabemos dónde esperarte. Siempre es cuestión de tiempo.
- Di algo, Gabriel. Nos haces perder el tiempo. ¿o qué? ¿te vas a poner a llorar? Sabemos que con poco podemos hacerte entrar en estado de crisis, una vez que entras, eres nuestro. Vamos. Haznos reír un poco.

No tenía qué responder, la verdad. En ese momento recordé que muchas veces la jugada más inteligente es hacerte pendejo. Eso hice, me comencé a distraer con otros recuerdos, era una cosa muy fácil hacer.

La plática siguió, tuve que soportarlos un buen rato, sentía que me bombardeaban con sus argumentos, que me oprimían como lo hicieron hace un buen tiempo, sin embargo, después de un momento decidí invitarlos a tomar un trago más, pero ahora lo invitaba yo, íbamos a ver el futbol. Era el momento de invertir los papeles, la verdad no sabía si eso iba a funcionar o no, pero lo iba a hacer.

- ¿Saben? Últimamente me he sentido un poco raro.
- ...
- Sí, últimamente me he sentido muy separado de ciertas personas, incluso de ustedes. Digamos que el otro día me puse a pensar sobre lo que he hecho a lo largo de estos ya 3 años de que me he ido a vivir solo y la verdad es que entiendo que en cuanto a mis relaciones personales no he logrado gran cosa, salvo hasta hace unos poquitos meses. Mis amigos de tiempo están en otro lado junto con mi familia. Entonces siento que he estado un poco aislado y también ocupado con otras actividades. Bueno, las que dijiste hace un rato.
- ....- Estaba funcionando
- Al final de cuentas ¿saben a qué conclusión he llegado?, que la verdad es que no me viene mal que vengan a joderme, ya los conozco y como sea los aguanto y también ya comienzan a ser predecibles y la verdad es que no soy nada tonto para darme cuenta de lo que me van a decir o intentar hacer, al final de cuentas creo que ustedes también son por lo que yo propiamente soy. Somos un complemento. Quizá no pueda evitarlos, quizá estén conmigo de por vida, pero les digo algo, lo que sí puedo hacer es evitar cometer los errores que impulsan a que ustedes vengan a joderme, no puedo evitarlos, pero sí puedo evitar lo que provoca su visita, la causa. Muchas veces me he dejado llevar por el "no te arrepientas de nada", pero la verdad es que sí hay cosas de las cuales me arrepiento, porque han habido ocasiones en las cuales no he actuado como me habría gustado y ustedes han aprovechado eso para burlarse y pasarse de lanza conmigo. Y eso no está bien. Si de verdad hay algo de lo que me arrepiento es de lo que cometí hace unos años, actualmente ya lo digo con mucha sobriedad, con mucha tranquilidad, con aceptación, pero sin duda es algo de lo que me arrepiento y no por otra cosa sino porque yo estaba consciente de que no debía hacerlo, debía dejar ir todo para ahorrarme muchos problemas, pero no fue así. Y la verdad de eso me arrepiento demasiado. Sin duda ha sido de los errores más grandes de mi vida, y ustedes sabían que lo hacía y me lo decía y al no hacer caso, se burlaban de mí. Es por eso que el producto de ese problema ya no permanecerá en mi vida jamás, sé que ustedes se toman de ahí para burlarme, pero ya no. Si quieren quédense, pero no crean que no son predecibles.

No dijeron, nada. Se quedaron conmigo bebiendo viendo un aburrido partido del América vs Atlas.

Asumieron mi posición, se aburrieron y se fueron. Me dejaron solo, yo y mi embriaguez, no sabía si estaba agotado por su visita o por el alcohol, o por ambas.

Yo lo único que quería era tomar esa arma y dispararla hacia mi garganta, pero hoy no era el día, hoy no era el día de darles ese gusto.

"Sin duda uno de los más grandes errores de mi vida". De los más grandes sin dudar. Sí, un error del cual quisiera regresar el tiempo y decirle a Gabriel "No lo hagas, no vale la pena, de verdad".

Se fueron y quedé yo solo con mi peor enemigo. Yo mismo. El peor enemigo es uno mismo pues es quien me conoce de pies a cabeza, quien sabe los puntos débiles. Era el momento de librar esa batalla, he librado grandes batallas, pero esta siempre me resulta la más desastrosa, la más agotadora. Yo lo único que necesito es continuar bebiendo de ese Whisky porque la verdad no entiendo muchas cosas.

Pero no, no lo hice. Decidí afrontar y vencer de una vez por todas esa barrera esquizoide para de una vez plantear las cosas como los valientes.

NO ES MOMENTO DE HABLAR DE ESE TEMA.

Maldita sea la hora en que la locura me atrapó en los ojos y tomé la decisión equivocada. Maldita sea la maldita hora en que la maldita locura me atrapó en los malditos ojos y tomé la maldita decisión equivocada.

Maldita.

Al día siguiente, tenía un dolor en el estómago horrible. Había cometido un desastre en mi habitación. Tenía que ir a trabajar.