martes, 29 de julio de 2014

Descripción de una noche

"Neurólogo J&G" escrito en letra muy pequeña
Se cometieron varios crímenes en ese lugar, todos tenían miedo por ese motivo y parecía haber una correlación con el monopolio económico que evitaba que el desarrollo se diera, ya que cuando se dieron a conocer noticias que confirmaban el monopolio fue cuando comenzaron los homicidios perfectos, sin rastro alguno... se daban en la cima de la localidad subiendo un cerro sobre carreteras boscosas muy complicadas y al llegar a la cima se debía incorporar a una villa bajando un poco sobre callejones donde en el pavimento hexagonal estaba escrita una leyenda en lo que parecían posiciones estratégicas y que se veía estaban hechas con un molde y una lata de pintura color negra, dicha leyenda decía 'neurólogo J&G'.

Se calculaba que la mitad del poblado había sido asesinado (aunque el poblado no era muy grande), y en la localidad en cuestión daba señal un canal de televisión que por estos motivos tuvo que cancelar la programación hasta nuevo aviso.

Todavía había luz natural filtrada por la niebla.
Un investigador estaba a punto de resolver el crimen porque ya había echado un vistazo a las leyendas en el pavimento y porque el lugar le causaba un Déjà vu de un sueño que tuvo, además los pobladores estaban hartos y fueron en busca del asesino con antorchas, palos y escopetas, incluso un poblador hizo una llamada para que su hijo le trajera un lanzacohetes muy largo. Fueron caminando y en la cabeza del investigador se proyectaron imágenes sumamente borrosas y carentes de color de cómo pudieron haberse dado en esas estrechas calles los asesinatos y las inscripciones en el pavimento hexagonal, pero cuando despertó estaba con toda la gente armada. Caminaron y al llegar a lo que pareciera el fin del mundo llegaron a una costa (sí, en un cerro), pero solamente era un lago que parecía un mar o al menos un ojo de agua, y ahí, en el limite entre los hombres y los payasos, la vida y la muerte, las calles y la arena estaban todos esperando con sus armas en la ya noche.
"Ahora sí ¿quien se lanza?" Dijo un poblador muy enojado. Salió de entre la muchedumbre el poblador que ya tenía su lanzacohetes listo para disparar, ya estaba cargado. En la amplia costa del lago había rocas enormes, podía claramente un asesino serial esconderse ahí, los pobladores dedujeron que podía estar ahí porque había un auto clásico con el maletero abierto y maletas cerca ya abiertas. Hubiera sido muy fácil haber disparado, aventar las bombas molotov o algo para eliminar al enemigo en común, pero todo mundo sabía que podía tratarse de una trampa porque quienes habían hecho algo similar habían sido descuartizados, mutilados, quemados... ¡asesinados! Es por esa razón que vivían con el temor de cometer otro error, de caer en la trampa, porque quedaban en ese lugar los únicos sobrevivientes de la comunidad mas un amplío cuerpo policíaco, forense y de detectives.

El cielo era rosado, como aquellos atardeceres que te encantaría pasar con una bella mujer porque parecen de otro planeta. El poblador del lanzacohetes apuntó temeroso, todas las esperanzas estaban puestas en él y las personas esperaban que al día siguiente sus vidas pudieran reconstruirse, todo se mantuvo en un silencio delatador, incómodo. De repente sale de entre las rocas el hijo de dicho señor gritando "no lo hagas ¡qué no se dan cuenta de la catástrofe económica que se está dando!" Y desvía el lanzacohetes, tenía tan sólo 15 años dicho joven, las personas se vuelven locas ¡El asesino estuvo siempre a su lado, conspirando! Quienes creían incluso que podría tratarse de una bestia o de una persona desalmada, se dieron cuenta que se trata tan sólo de un vecino que trabajaba con su hijo en la noche matando a las mismas personas de su comunidad.

La gente quedó en shock, quizá eran tan pocos que el asesino tuvo tiempo de correr a su auto, meterse con su hijo, llamar a su esposa e hijo pequeño y salir a toda velocidad, salieron pisando fuerte el acelerador, pero en la carretera los detuvieron, estaban en un puente y aunque intentaron atropellar gente el auto volcó y quedó balanceándose entre la muerte 1 y la muerte 2 porque de un lado había un río y del otro una multitud que ahora tenía bates profesionales de baseball listos para aplastar sesos y que estaban dando golpes exactos al maletero del auto para evitar que la gravedad hiciera su trabajo matándolos, porque este es un asunto que lleva por título "Ojo por ojo".
De repente se oyen disparos dentro del auto, el padre estaba herido, sangrando, su esposa desesperada le dice
"¿Oíste eso? ¿Qué fue? ¡DIOS MIO! ¿Qué te ha sucedido? ¡Respóndeme!
El padre al intentar responder de nuevo recibe otro disparo, pero esta vez en la cabeza, el disparo perfecto para evitar que el asesino sea delatado, pero fue descubierto por la madre al ver el origen de la bala: fue el hijo pequeño que estaba en el asiento trasero con una 9mm, la madre supo perfectamente que pedir piedad o compasión sería inútil pero al preguntarle por qué asesinó a su propio padre, el niño respondió:
"Yo como niño sólo me encargo de aprender de mis padres" e inmediatamente recibió un disparo y su gordo cuerpo siguió el ritmo del balanceo del auto. Inmediatamente siguió su hermano, aquel que detuvo al padre, también fue fulminado sin piedad. Las personas salieron huyendo creyendo que por los disparos pudiera tratarse de otro asesino serial, además creyeron que por haber sido 4 disparos los 4 integrantes de la familia ya habían sido ejecutados. Pero no, quedaba el pequeño de 6 años que en su conciencia ya tenía la muerte de 3 personas que había conocido desde el momento en que nació, quienes le dieron la vida y con quien la compartió por 6 años, pero ahora él se las había quitado como las veces que los demás le quitaban los dulces, así de fácil. Y así de fácil fue pare él pensar en el suicidio pero él siendo tan pequeño sería tan fácil tener una pena menor a un delito grave, y así de fácil fue para él meter los cuerpos hechos pedazos en una maleta y caminar, tomar un camión e irse a donde el viento lo lleve.

La luz del sol regresó, pero estaba encima de una capa densa de nubes.
El pequeño llegó al centro de Naucalpan, donde, por las calles estrechas, le dieron ganas de seguir matando personas sin razón aparente, sacó la 9mm y mientras viajaba en ese largo camión disparó en la espalda de un afroamericano con camisa de tirantes, el tipo se parecía a Jon Theodore, baterista del grupo Queen of the Stone Age. El camión siguió pocos metros después y vio cómo esa víctima volteaba para verse el daño, al principio no sintió dolor ni nada hasta caminar pocos metros después y caer rendido, ahogándose  su propia sangre y cubriendo la calle de ella. El crío en cuestión sentía que era momento de suicidarse pero la muerte ajena llenaba los vacíos que tenía dentro de sí, entonces disparó sobre el conductor que cayó rendido y chocaron, al sentir el choque, el niño decidió por el suicidio, apuntó por debajo de su mentón y esperaba que atravesara la bala hacia el cerebro: Una muerte perfecta, pero ya no había balas, el imbécil no recordaba que cuando se carga un arma se debe cargar con munición y él ya había desperdiciado las balas necesarias para suicidarse, por fortuna solamente eran ellos dos en dicho camión: sin testigos.
La policía no llegaba y el niño huyó tranquilamente y sin prisas con esa maleta amarilla rumbo a un gimnasio donde se encontraba un conocido suyo que le podría ayudar a saber qué hacer con los cuerpos, al llegar con su maleta ya el niño creía ser mayor de edad, actuaba como uno, las muertes le daban puntos de experiencia y así como un adulto entró a un baño, donde no había más que él, la maleta y una posible decisión. Fue cuando su amigo se dio cuenta de que unos policías ajenos a la localidad habían seguido al niño y estaban afuera del baño esperando a alguien...



Y entonces desperté pensando
¿que pedo con este sueño?

viernes, 25 de julio de 2014

Tiempo

Todos tenemos historias, algunas son tristes, otras son las que hicieron la diferencia en nuestras vidas ya sea para bien o para mal, no hace falta en listar todas las posibles historias ya que todos debimos haber pasado por esto, pero quiero detenerme en esas historias que no tienen explicación, ésas donde  las hipótesis, los tiempos y las personas no cuadran.

Ese pinche huevo

Hace tiempo, y con tiempo quiero decir aproximadamente 9 años, mi hermano gemelo y yo veníamos caminando por la calle, veníamos de la escuela secundaria (desde el kinder hasta ese momento teníamos la escuela a una distancia que siempre la recorrimos caminando, de Ida y Vuelta juntos, nos gustaba porque en el camino salían muchas historias y más si desde los 10 años regresábamos a casa al salir de la primaria y caminábamos poco más de un kilómetro), el chiste de esto es que cruzamos una esquina, en esa esquina vivía la dentista a la que solíamos visitar, sólo éramos nosotros 2 hasta que vimos venir por la avenida un micro bus, un micro bus de esos que traían en la puerta de atrás amigos nuestros de la secundaria colgando, colgando de una manera para desinhibirse a ellos mismos. Las cosas no cuadraban cuando nos dimos cuenta que en sus manos de esos niños tenían huevos ¡Huevos listos para ser aventados en nuestra contra! Y para desgracia nuestra dicho microbus se colocó justo frente de nosotros cuando estábamos en un tope: El momento perfecto para disminuir la velocidad, aventar a discreción y salir huyendo.

No teníamos escapatoria, estábamos perdidos y la única solución era que tuvieran mala puntería, pero en ese momento sólo pensábamos en que nosotros 2, hermanos gemelos, juntos, seríamos objeto de burla al día siguiente, víctimas de un atentado a 2 personas conocidas de toda la vida, que no son amigos, son hermanos. Qué lujo sería lograr que salieran perjudicados y lo mejor de todo es que son gemelos, lo cual significaría una mejor puntuación, lo único que quedaba era ver quién lo lograba primero.

El tiempo pareció haberse detenido, no fueron los 15 segundos más largos de mi vida ya que mi vida jamás estuvo en riesgo, pero sé que una acción de esas a nadie le gustaría, pero...

Nosotros no veíamos otro lado que no fuera esa maldita puerta que traía consigo a unos malparidos amigos que nos iban a aventar HUEVOS, nuestra memoria sólo registró el momento exacto en el que otro huevo salió a nuestro campo visual ¡Venía de nuestras espaldas! Es decir, venía de la casa que estaba detrás de nosotros, dicha casa tiene una puerta y lo que parece un patio, por lo que la fachada no incluye ventanas hasta que termina el patio, quizá dicho patio tenga 5 metros de largo y la ventana del primer piso (si eres de las personas que no incluye planta baja en los edificios, deja de leer esto, me cagas) estaba ahí.

Ese puñetero huevo salió de esa maldita casa volando directo a esos malnacidos y dio exactamente a lado de ellos, a escasos centímetros de ellos justo en la ventana del microbus, ellos ya no aventaron ningún puto huevo porque vieron de repente venir ese maravilloso huevo e hicieron muecas, y después... se fueron.

¿Qué pedo con ese huevo? Nos dijimos, nos quedamos frente a la casa y vimos que la ventana estaba cerrada sin rastro alguno de una persona.

Es evidente la posibilidad de que ese huevo haya sido aventado por algún crío pero nos quedan dudas...

¿Por qué en ese momento exacto?
¿Por qué aventaron el mismo material del que íbamos a ser objeto de burla?
¿Por qué al día siguiente cuando les preguntamos a los malnacidos no vieron de dónde vino el huevo?
¿Por qué tuvo tan buen tino?
¿Por qué todo?

Estuvimos unos minutos ahí investigando, no volvimos a saber nada.

Lo curioso es la nula explicación a este caso, es curioso y quizá hasta absurdo hablar de un pendejo huevo, pero lo importante de todo esto es que este mismo sentimiento lo puedo compartir con la persona que ha estado conmigo desde el día en que nací.

Ahora sí

Hoy son 22 años de aquel acontecimiento que dio inicio a nuestras vidas. La gran mayoría de las personas vienen solas a este mundo, nosotros no, uno es la espada y otro es el escudo, uno es matemáticas y otro es ciencias políticas, uno es Javier Allan y otro es Gabriel Adán. No sé hasta qué grado el expresar el infinito cariño que te tengo me haga ser un objeto de burla peor al que nos hubieran aventado el huevo, pero me quedaría totalmente claro que ellos no lo comprenderán nunca, nunca sabrían la cantidad de situaciones que hemos pasado juntos: los moretones que nos hacíamos de bebés (uno en el ojo izquierdo y otro el derecho), las veces que compartimos agua de nuestras cantimploras por días calurosos en un regreso de la primaria y decir "Tómatela, yo ya no quiero" y saber que era mentira, andar en bicicleta de niños y caernos en el mismo lugar y de la misma manera. Porque sé perfectamente que JAMÁS JAMÁS JAMÁS nadie entenderá que cuando estábamos en aquel funeral y todos estaban llorando ríos de lágrimas nosotros llorábamos sin consuelo no por la persona que hubo fallecida, sino porque en ese preciso momento nosotros sufríamos por el terror y la desesperación total que significaría la ausencia del otro, como si significaría quedarse ciego, sordo y sin un brazo, no había consuelo que pudiera reparar dicho tormento de imaginación hasta que me dijiste "Ven cabrón" y nos abrazamos fuertemente.

Hoy son 22 años de haber empezado este juego en modo cooperativo, sin créditos y sin nada.

Pide un deseo

Pide un deseo... yo pediría poder tener toda la información, poder ver lo acontecido en toda la historia del universo, saber quién mató a Kennedy, saber cómo fueron los dinosaurios, tener la cantidad de latidos que dio mi corazón en toda mi vida, saber cuántas veces besé a una mujer, tener el dato de cuántos pasos di en toda mi vida y saber cuál fue el primero, saber cómo se creó el universo, verme en cada etapa de vida y poder tener presente a cada uno de esos Gabriel frente a mí, también poder saber CÓMO es que sucede que pensemos de la misma manera cuando vemos algo aunque dicho pensamiento tenga un grado de correlación aparentemente de 0, porque sabemos que sucede y sabemos porqué, pero no sabemos el cómo, quisiera saber muchas cosas.

... ¡ah! y también quisiera saber de dónde vino ese pinche huevo y quién lo aventó.

sábado, 21 de junio de 2014

Locos por el sol

Debiste haberlo visto: Sólo así habrías sabido el miedo que me dio. Entró y tenía una chamarra guinda (la verdad no soy conocedor de ropa y no me interesa serlo) y parecía ser una Hollister de imitación, una chamarra de segunda mano... ¿sabes? Esa chamarra despertaría todas tus hipótesis sobre su adquisición, desde que se la regalaron hasta el hecho de que la haya encontrado en la calle. Sobre el cuello tenía una bufanda de no-recuerdo-qué-color; como si tratara de esconder el más oscuro de los secretos de su cuerpo, el secreto que de ser sabido cambiaría la situación, no sabes si mejoraría y empeoraria, si revelaría que todo fue un fraude o causaría aún más controversia. Entró; ese es el punto.

Había mucho ruido por la lluvia y aunque fuera en el metro, la ventiladera o "tragaluz" de la estación hacía que la lluvia entrara, no recuerdo una situación similar pero eso era lo que causaba el ruido.


De todo lo que dijo sólo recuerdo haber escuchado algo sobre un policía que le dijo ''matar o morir'', qué palabras, qué modo de vida tan ad hoc a esta ciudad. Hablaba muy lento, como si estuviera loco, irradiaba locura: Su mirada, su alta estatura, su complexión menor a la mía... sumamente delgado, exageradamente delgado; su tono de piel muy blanca más bien pálida, sus ojos mirando a otro lado que no fuera al frente, su forma de caminar más lenta que la de un inválido, su cabello largo.

Hablaba y hablaba, pero nadie le entendía, sin embargo, todos lo miraban, con los mismos ojos que yo. Ah, y tenía una bolsa donde guardaba cosas.

Hace algunos años conseguí un trabajo, fue mi primer trabajo, un trabajo donde te tenían encuartelado capturando datos para tarjetas de crédito más engañosas que el metro, además en ese lugar había un ambiente igual de engañoso que te quería hacer creer que estabas en un kinder: lugares como esos te recuerdan que la vida sólo es una trampa y nada más. Ahí conocí a un tipo del que si pudiera recordar su nombre lo mencionaría, este tipo tenía algo legítimamente raro, si hacía un calor que pudiera haber mandado el mismo diablo a este tipo lo veías con la misma chamarra, era fumador compulsivo, rostro pálido, de baja estatura y una cabeza enorme (o al menos eso parecía, porque tenía el cabello corto) y ojos saltones, algunas veces mantuve charlas con él. Me confesó que fumaba sin parar, no podía dejar de hacerlo, era un adicto a ello aún siendo menor de edad, además él fue la primera persona que dijo con convicción ''¡MY CHEMICAL ROMANCE NO ES PARA EMOS!'' sabía lo que hablaba y sobre su chamarra... bueno, tenía una enfermedad que lo hacía vulnerable al sol, como si lo derritiera, como si fuera un auténtico vampiro, el problema no era la enfermedad sino el tratamiento que tomaba, aunque lo ayudara a vencer el efecto del sol esta maldita medicina tenía esteroides que debilitaban sus defensas, sin duda eso es salir de un hoyo y entrar a uno todavía más culero y lo que es peor: no tener otra alternativa más que escoger alguno de los dos,
además tenía problemas con sus emociones, hacía algo a lo que le tengo total y absoluta aversion: se cortaba sus propias venas, me retuerzo del simple horror que me causa cada vez que veo algo similar. La verdad no sé (y cada vez que lo cuento digo lo mismo) si este chico a estas alturas del partido siga vivo, no lo sé y quizá no quisiera averiguarlo. Pero queda en mis pensamientos, no en mi conciencia.

Bien... pues después de conocer a este chico me dije ''este cabrón ha sido la persona más rara que jamás haya conocido, qué vida'', y en el momento en el que veía a este otro muchacho en el metro y que se acercó a mi, me hizo pensar en el "joven de ojos saltones" que ya había conocido ¿pasará por lo mismo? No lo sé, pero en sus ojos no había algo normal, parecía que cargaba una vida sobre ellos. Te lo digo, debiste haber estado ahí.

Nadie sabía qué había en su bolsa y se acercó a mí, era débil pero cuando metió su mano a la bolsa sentí miedo, un miedo fuerte, sé que lo has sentido, es ese tipo de miedo que sólo pueden causar las cosas impredecibles, juro que pensé que él sería capaz de matarme en consecuencia de los ojos que le puse al verlo, por las veces que toqué mi cara a sus espaldas por el tormento de imaginación, porque si yo hubiera sido él y de la manera de cómo lo imaginé sí mataría, sé que soy exagerado pero pensé que quizá sacaría una bomba o un arma y a sangre fría dispararía sin detenerser hacia mi cabeza, sentí como si fuera a suceder un nuevo episodio de asesinato en el metro como el de Balderas al cual le guardé unas buenas crisis cuando me enteré, pero no, lo que sacó frente a mí eran dulces y los repartió aleatoriamente por todo el vagón, a mí no me dio dulces sino al señor de junto, sólo que el problema era que ya no faltaba mucho para terminar de recorrer la línea del metro y que todo mundo abandonara el tren. Iba repartiendo "bocadines" y mientras decía su precio (lo que más bien parecía alguna especie de maldición) me hizo pensar en que esta persona te hace dar cuenta que quienes se autocatalogan como "locos" o "zafados" y te presumen su vida solo para "convencerte" no quedan en otro marco más que en el de los pendejos, no hay de otra. No sabrías si ayudarlo o no, era un conflicto tomar una decisión.
In the Court of the Crimson King

Pero en fin, tuve que salir del vagón y él debía recoger los dulces que no fueron vendidos aunque una maldita gorda con cabello rizado, mochila NIKE rosada, lentes y aparentemente '"limpia" guardó en su asquerosa
mochila (y lo digo con respecto al dueño) los bocadines que este joven puso en sus manos sin haberlos pagado, NEFASTA, ojalá no se encuentre en situaciones difíciles. Lo único que recuerdo de este joven es su sonrisa, lo más lógicamente cercano a la de "El guasón" o "The joker", pero el de los comics, no el de las películas. 


Antes de salir de la estación me hice una nota: No sé si para mi buena o mala suerte este es el mes de Junio, es el mes que más detesto, el mes que más me causa crisis y discontinuidades, pero por alguna razón ver situaciones como estas me calman, o al menos a las crisis las mantiene algo lejos, y escribirlas me liberan todavía más. Este mes lo odio y a su antipoda: Diciembre, la misión de cada año es: Sobrevivir finales de Mayo, todo Junio, finales de Noviembre y todo Diciembre, dichos meses son cuando la vida me juega las peores jugadas, no quiero estar encerrado corrigiendo mis improvisadas narraciones a las 10:46 de la noche de un sábado fallido, quiero salir y ver más situaciones como éstas aunque me lleven al borde del grito, pero en fin... salí y para mi sorpresa estaba lloviendo, ¡qué clima hay que soportar estando en el metro! y aunque parezca insensato esta jordana se repite cada día en algún punto de esta ciudad subterránea sin que nos demos cuenta.

lunes, 16 de junio de 2014

Siempre Trae Conflictos

Decidí mejor no enojarme, a fin de cuentas ¿a quién le ha tocado viajar en un tren del metro absolutamente a oscuras? Todos hemos (quienes hemos viajado por algún tiempo) pasado por momentos donde se va la luz del tren, pero este hijo de puta está absolutamente a oscuras: está descompuesto, no hay de otra.

Se detiene al momento de arrancar, y calculo que va a 45 km/h, salí a las 7 del servicio social y a esta hora (8:30) debería estar en el centro de Naucalpan.

Una rabia me invadió, pero qué mas da, dan ganas de golpear a la señora que en estos momentos tengo a lado. Es que soy una persona que tiene medidos sus tiempos, tengo mis puntos de control donde llevo la hora y saco promedios día a día, sé por cuántos minutos voy con respecto a la media.

Es una frustración enorme por haber tomado una decisión que creí me ayudaría a llegar más rápido por la perra lluvia, pero no; sólo porque hasta hace pocos días descubrí que llegar a cuatro caminos desde metro universidad sale casi exactamente igual si tomas dos trenes a que si tomas CUATRO, pero hoy no fue el día; es como salir del hoyo que te tiene atrapado y caer a uno más grande y más culero por donde lo veas.

Mi frustración es porque quiero llegar a Naucalpan, tengo cosas que hacer después del servicio y todas esas cosas me gustan, no quiero dejar ninguna de las 2. Igual ya no quise enojarme por la probabilidad que existe en que suceda algo extraño en esta red de transporte, y quizá suene estúpido, pero una conocida hace tiempo me contó que conoció un tipo que mientras viajaba en metro se detuvo el tren, y después les pidieron que caminaran por las vías, es decir; haciendo evacuación de emergencia o una chingadera así, si la cosa seguía así, quizá escriba algo similar.

En este tren no se sabe qué clase de pasiones o robos se estén tejiendo, ¿tú lo sabrás si estuvieras aquí? Yo no. Está a oscuras y parece de película de terror el ver pasar los focos de los túneles, por la misma situación embarazosa la gente suda y hace mucho calor, es por ello que me he resignado a escuchar 'senza fine' de la version de monaci del surf resignándome a que este será un viaje muy largo ya que dicha canción dura más de media hora, deberías escucharla, de verdad es hermosa. Lo malo es que son las 8:33 y la luz del tren llego, me quita mis ganas de escribir por mi enojo y la vida se ha vuelto a poner en mi contra. 

¡Maldita vida! ¡maldita suerte!, sabe cuando la uso a su contra para relajarme y me regresa los motivos para estar en mi estado original. He llegado a la conclusión (siendo 8:36) que la vida es mujer, me quiere llevar la contraria... ojalá este tren se queme conmigo dentro.

Ya me di cuenta que cuando no tengo cosas que escribir es porque soy feliz en esos momentos, no se, es raro ¿Te ha pasado que estás feliz, todo marcha de maravilla pero sabes que todo es aburrido por lo mismo? Apenas tuve un día extraordinario, conocí en un mismo día varios lugares de la ciudad ¿El problema? Si, me sentía incómodamente feliz, como en una burbuja, desde hace tiempo me pasa eso.

Pero qué digo, ya son 8:38 y este tren va rumbo a San Joaquín, bajo en Tacuba y tomé este inspirador e hijo de puta tren a las 8:12, ¿qué otro motivo tenía sino era el de encabronarme y escribir contra este traicionero tren? Estoy seguro que lo harías.

Ya se fueron las posibles historias de este tren y mis inspiraciones para seguir escribiendo, lo mejor seria que alguien me obstaculice para llegar aún más tarde a mi hogar.

Lo que uno quiere cuando salen las cosas mal es que se conviertan en catástrofe absoluta, que los costos sean altos y las lecciones también, no en soluciones frustrantes.

A su izquierda, una luz azul.


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Creí haber dado por muerto este escrito pero debo contarte ¿Recuerdas que dije que la vida es una perra? Pues mira, lo confirmo... te escribo a las 8:47, bajé en Tacuba 8:44 y en el momento en que este infeliz tocó suelo fuera, las luces del tren se apagaron, las historias regresaron y mi coraje también, logré ver hasta el frente que el conductor del tren bajaba y cambiaba el lugar a un conductor mayor. El conductor que me trajo se veía joven y te lo digo porque lo vi cuando tome el tren en Mixcoac, incluso no estaba vestido formalmente; era algo así como tú o como yo: Jóvenes. El nuevo era trajeado, eso me hizo recordar que cuando esperaba el tren en mixcoac, que ya había tardado 6 minutos en llegar y al verlo llegar se me ocurrieron varias cosas:

  1. Aventarle algo al maldito conductor (que en su momento me di cuenta de su edad).
  2. Aventarme y suicidarme... ¡VAMOS!, entiende, todos tenemos algo de ese gusano de la venganza que lo comemos cada vez que lo creemos necesario. Y cada vez que sales perjudicado te vale madre de qué manera, pero buscas perjudicar a ajenos. Quizá no lo hice porque las consecuencias no las hubiera visto.
  3. Bajarme a las vías y caminar.

Pero ya, el metro es una puta que nunca descansa, además si mi vida fuera tan culera no podría ahora decir que estuve ayer en Pantitlan (ese monstruo de 4 cabezas) totalmente perdido y dando vueltas por una hora sin ser asaltado, lo cual (para quienes me conocen por mi suerte de asaltos) es un logro desbloqueado.

Pero ya, ahora son 8:57, estoy por llegar a 4 caminos y ya debería estar en mi barrio, el día de hoy los planetas se alinearon en mi contra para llegar lo más tarde posible y cada una de las líneas que tomé me jugaron mal. Pero ahora sólo somos esta canción que aún no acaba, mi escrito improvisado (el "primero") y este celular que al parecer será un gran amigo y aliado (aunque a veces también me juegue chueco el tan culero)