lunes, 11 de mayo de 2020

Tengamos una conversación

Adelante, toma asiento, todo estamos pasando por un momento extraño de nuestras vidas.

Todos estamos viviendo un momento que jamás olvidaremos, sin embargo estamos recordando lo que habíamos olvidado en algún momento. Los recuerdos más lejanos se hacen latentes, valorándolos hasta al punto de convertirse en fascinación. Pero todo es una ilusión.

¿Por qué somos así?

Podemos hablar de Saudade, ese sentimiento que aviva recuerdos y nos hace añorar las cosas que vivimos con alguien, en algún momento de nuestras vidas, en un lugar específico, podemos decir que todos lo estamos experimentando, podemos decir que, por el hecho de que todos somos un sistema vivo increíblemente susceptible dado lo que sucede en el mundo, viene a nuestra mente una serie de recuerdos para valorar aquello que quizá en su momento no lo hicimos, o quizá no lo hicimos bien.

Por eso siempre es importante vivir al límite, porque, sino lo hacemos, alguien pondrá un límite y todo se acabó. No habremos aprovechado aquello que pudimos aprovechar dadas razones que quizá tenían solución en su momento.

Y a todos nos pesa ese límite, a todos. A todos nos llega un momento de querer revertir las cosas e intentar solucionarlas, pero por eso mismo la Historia es importante, pues quien no conoce su historia, está condenado a repetirla. Cuando las consecuencias son mayúsculas, no hay cabida para revertir.

Todos estamos viviendo un momento donde reflexionamos aquellas oportunidades y aquellos momentos que nos hicieron felices, que colorearon nuestras vidas, aunque eso haya sido por un momento. Pero esos recuerdos deberán ser tomados a futuro, para evitarlos en otra circunstancia. La vida es un constante cagarla/aprender.

A todos nos pesa a veces no haber alcanzado un punto de frenesí, un "hubiera", un "casi algo", "casi lo logré".

Sin embargo, todos esos recuerdos se conservan en un cajón que quizá solo deba ser abierto en momentos para saber que en algún punto fuimos felices (en medio de tanta adversidad y crisis).

Es difícil, muy difícil, pero necesario.

martes, 5 de mayo de 2020

Una motivación inconsciente

Bueno, justo ayer envié mi protocolo de investigación para obtener la Carta Aval en la maestría y estar en posibilidades de ingresar.

Mi tema trata sobre algo que vengo trabajando desde 2018 en un diplomado que tomé en el Instituto Mora, seguridad en el transporte público colectivo. El tema se enfoca principalmente a la participación y colaboración que debe existir entre las 2 entidades federativas que constituyen la Zona Metropolitana del Valle de México (La CDMX y el Estado de México), es un tema muy amplio y quizá no bien delimitado, pero considero que es viable. No soy el mejor haciendo investigación, pero tengo un conocimiento para hacerlo aunque sea de modo aceptable. Lo comento porque recuerdo que desde que toqué el tema en el diplomado percibí que a mis compañeros y profesores no les parecía buen tema al respecto. Pero yo estoy muy seguro que es un gran tema.

Justamente hoy me apareció en mis recuerdos de Facebook cuando publiqué en 2013 sobre el momento en el que me asaltaron en el transporte público y me arrebataron una mochila que me gustaba muchísimo. Yo, todo imprudente y jovencito (tenía 20 años), me puse altanero contra los asaltantes sin saber que desembolsarían una pistola y la apuntarían a mi cabeza... Ijole...

Mi pensamiento fue "voltéate y asume las consecuencias de tus actos, ya te habían dicho cómo actuar y no aprendes". Es cierto que en momentos así, el tiempo y el espacio transcurren a ritmos totalmente diferentes, pues uno queda fuera de sí.

Ese día era domingo, lo recuerdo muy bien porque debía ir a trabajar a la librería a la que le entregué mi alma, y cuando bajé del transporte caminé, desorientado y con un total desconcierto, no creía lo que había pasado. De repente, una compañera del trabajo, y aún amiga mía, me espanta por la espalda y podrán imaginar mi reacción desequilibrada.

Cuando llegué le pedí a mi jefe, frente a mis compañeros, que me diera el día, que no me iba a concentrar y empecé a llorar incontrolablemente.

No iba a tomar el camión para llegar a casa, así que me fui en taxi y cuando llegué a mi casa les conté a mis papás todo, me puse todo el día en la computadora y recuerdo que por momentos lloraba, después reía, después reflexionaba. Es un momento difícil de entender.

Yo estoy convencido que el problema de robo en transporte público, ya sea con o sin violencia, constituye un problema serio para una ciudad. Pensemos en lo siguiente, una persona que vive constantes asaltos decide por cambiar de residencia de trabajo o simplemente se ve obstaculizada su vida diaria dejando de trabajar o estudiar. Quienes pueden pagar un automóvil para evitar el asalto, lo compran, pero esa no es una solución, constituye otro problema, lentas velocidades, contaminación, tráfico, un problema desencadenó otro. Y eso solamente considerando las personas que tienen auto por motivos de seguridad, hay que agregar quienes lo tienen por la estúpida vanidad que se encuentra muy presente en la sociedad latinoamericana, o por las personas que se sienten inseguras por otros motivos: acoso sexual, lesiones para personas de la tercera edad, mujeres embarazadas (es posible perder un bebé por el mal manejo de las unidades).

Seguiré pensando en hacer mi investigación de ese tema, en el Estado de México es frecuente la nota roja de asaltos con violencia, muertes, o accidentes viales provocados por las malas condiciones de las unidades o de los choferes.

Al final de cuentas, si no hubiera sido por ese día, hoy no estaría tan decidido en querer entrar a esa maestría y buscar una solución al respecto.

7 años de eso y es un episodio que aún duele.Y dolerá.

viernes, 17 de abril de 2020

Corto pero intenso

Pienso entregar el protocolo más cabrón hasta ahora hecho. Uno de esos que den miedo. Monumental. Corto, pero preciso, con mucha motivación, dedicación, estructura y sentido.

Estoy muy convencido que puedo entregar un gran protocolo de investigación.

martes, 7 de abril de 2020

Renovar lazos

Me gusta que amigos míos conozcan otros amigosque tengo, me parece emocionante.

Siento como cuando las tortugas Ninja conocen a los Power Ranger. En serio.

La carga de memorias que tienen dos personas conocidas en diferente momento y situación, ver que se crucen es emocionante, pues es mezclar vivencias.

No sé si pueda explicarlo bien, así que pondré un ejemplo. Imaginemos un amigo que conocimos cuando formamos una banda de música, y otro que conocimos en la academia. Son mundos demasiado diferentes, pues los recuerdos y vivencias que tuvimos con ellos están ligados directamente a lo que en nos une, con un amigo las salidas derivaron con cosas en común, y con el otro también, y mezclarlos es divertido. Y si se llevan bien, es mejor aún.

Por eso me parece emocionante. Además sirve que los lazos que tuvimos con el amigo más lejano se fortalezcan, como si entraran en una nueva etapa, una nueva "temporada" por así decirlo.

Y también es divertido conocer amigos de nuestros amigos. Me gusta mucho eso.

Bueno, solo quería decir eso. No quería callarlo jaja.