sábado, 12 de mayo de 2018

Ventajas y desventajas de tener un apodo

XII

Durante toda mi vida he tenido una infinidad de apodos, cientos, pero tengo un apodo que me da gusto dar a conocer, y más porque llevo con él más de la mitad de mi vida, lo tuve a los 12 años. Ese apodo es Grillo.

Por esta razón pongo las ventajas y desventajas de tener un apodo. OJO, la mayoría de estas ventajas y desventajas son compatibles con segundos o terceros nombres o con diminutivos.

 

Ventajas


Si no te causa inconveniente y alguien más se llama como tú, puedes decirle que te digan por tu apodo.

Y subrayo, SI NO TE CAUSA INCONVENIENTE, ya entraremos en esa situación. Pero sí, si no hay mayor problema, puedes decirle a alguien que te diga por un apodo.

Es como tener un segundo o tercer nombre

Hay quienes tienen un solo nombre y con el apodo puedes tener uno más. En mi caso tengo dos nombres y el apodo, y es algo chido.

Imagínate que te dicen "Te voy a presentar a mi amigo 'Berserker' para que salgas con él y olvides ya a tu ex. Me tienes hasta el gorro que hables de ese cretino"

No ma. Te imaginas un pinche foro enorme, y puede ser que sí.

Puede llegar a ser original independientemente del origen del apodo

Aunque sea un apodo muy baboso puede ser muy especial, "costal" por ejemplo, "galleta". Hay apodos muy creativos y únicos. Y tener un apodo único podría significar algo lindo.

Encontrarte con alguien con tu mismo apodo puede ser genial

Imagina que con tu apodo, siendo único, te encuentres con alguien que también lo tenga. Es como cuando te encuentras con otro gemelo.

Puedes contar la historia de cómo surgió el apodo

Contar el origen de cuando nació "testi" puede ser una historia demasiado graciosa.

Si no te gusta tu apodo y éste quedó en el pasado, puedes nombrar a alguien con él y nadie se dará cuenta

Si el apodo que tienes no te gusta por alguna razón traumática y éste quedó en el olvido por alguna razón que agradeces ahora podrás llamar 'Conan' (Con anemia) a alguien que creas que se lo merece.

Desventajas


Hay quienes se toman la libertad de decirte por tu apodo sin tu consentimiento

Tener un apodo puede ser tan importante que solamente ciertas personas tienen derecho a decirte ese modo. En mi caso, si tú me conoces desde el inicio por tal nombre DIME ASÍ, si te enteras que tengo un apodo NO TIENES DERECHO A DECIRME DE ESE MODO, salvo que yo te lo permita, para eso se necesita cierto grado de confianza y de un lazo mayor. Hay veces en las que una persona te dice por el apodo o por el nombre completo cuando no le corresponde y es un poco incómodo

Hay quienes ya no recuerdan tu verdadero nombre

Todos los extremos son malos, y sí, puede que el apodo sea algo especial, pero el nombre propio significa respeto, aunque solamente en que lo recuerden, no tanto en que me digan diario por ese nombre, pero sí que lo recuerden, que si alguien le preguntan "Oye, ¿cómo se llama el Fulano?" ellos puedan decir "Ah, se llama Uriel", con eso es más que suficiente, pero hay veces en las que el apodo es tan inherente que no recuerdan tu nombre y cuando, por alguna razón, te preguntan el nombre y dices Gabriel Adán los demás dicen "No mames, neta te llamas así, yo pensé que te llamabas Grillo". Es incómodo eso. Está bien que tengas ese derecho de llamarme así, pero mínimo recuerda cómo me llamo.

Puede ser origen de algo vergonzoso o perjudicial

No es mi caso, pero muchos apodos son origen de situaciones sumamente vergonzosas, producto de haber tirado al caño la dignidad humana. Si te llaman el comal por solamente calentar gorditas y ya se te quedó puede que ponga en juego la dignidad contra, incluso, tu propia familia o con una relación amorosa que se entera que te dicen así. Es como tener un tatuaje de pesadilla que te hiciste después de una borrachera y una combinación de cosas que no sabías que existían y que pone en juego casi casi tu propia existencia.

Empiezas a extrañar que te digan por tu nombre verdadero

Ya después de un rato comienzas a extrañar tu nombre real, y si tienes dos nombres incluso comienzas por usar el segundo nombre o aquel nombre que casi no usas para presentare. Comienzas una vida de reivindicación utilizando esos nombres, o incluso puede suceder al revés, comienzas a extrañar tu apodo y comienzas a usar el apodo para presentarte porque desde el 2004 no te dicen así. Son cosas que suelen suceder.

Conclusión

Tener apodo está chido, siempre y cuando te guste y te traiga buenos recuerdos, buenos momentos, y sobretodo que te sientas identificado con él. Obviamente tiene sus ventajas y desventajas, seguramente hay más de ellas, pero al menos estas son las más conocidas o las que más recuerdo.

Si tienes uno, enfócate en lo bueno y piensa que puede ser benéfico de cierta forma. Hay muchos que dicen "Tus padres se quebraron la cabeza durante meses o años para pensar en tu nombre y sales con que te dicen Sheriff" Pues bueno, si te gusta es como haber elegido tu propio nombre, ¿los padres qué? Al final es un nombre que no elegiste, les gustó desde el inicio a tus padres, no te consultaron ni nada. Es como el nombre del cual tienes poder TÚ.


viernes, 11 de mayo de 2018

Cómo arruinar una fiesta

XI

Antes que nada debo decir que no suelo ir mucho a fiestas, ni me interesa estar cada fin de semana alcoholizado o incluso drogado. Esos hábitos son demasiado bajos para mí.

Pero bueno. Vayamos al maldito grano.

Cosas que no se deben hacer en una fiesta/reunión


Por fiesta o reunión entenderemos una fiesta en toda la extensión de la palabra o una visita de una persona que, ya sea porque fue planeada o imprevista, estimas y de repente fueron por alcohol, incluso se entenderá por esas veces que vas a un bar con alguien o con un grupo de personas. Así que empecemos.

HABLAR DEL TRABAJO.

Sí, a ver, gente. Imagina esto. Sales del trabajo, es viernes, fue una semana pesada porque la chava de RH no te hace caso y te enteraste que sale con su jefe, se te cayó el café en los reportes, tu jefe te llamó "imbécil" por no hacerlo sentir Dios, perdiste en la quiniela,  tu toper se derramó en el trayecto que usas en metro sobre tus cosas, y encima te tocó ir parado en el camión. Vida promedio de los oficinistas. Lo que quiere esta víctima es desestresarse, salir por una chela fría y coquetear con la mesera, eso quiere. Por esa razón Beto decide invitar a sus compañeros del trabajo a un bar y éstos aceptan sin mayor inconveniente.

Ya en el bar las cosas empiezan bien hasta que un IMBÉCIL se le ocurre decir:

Al chile, pinche Patty es una pendeja, sólo porque le entrega las nalgas al jefe ya se siente la hija de la chingada tocada por Dios. Es una pendeja, neta. Vela.

Este tipo de imbéciles sólo provoca que todos los demás empiecen a hablar de lo que generó estrés y la cual es la razón para estar en el bar: El trabajo.

Weeeeeeeeeeeey, NO MAMES. Salgo del trabajo para tener una vida, ir a mis clases de piano, mis ensayos, salir con una que otra chica o con mis amigos, jugar videojuegos, andar en bici, en cuanto salgo no me pregunten nada del trabajo porque NO VIVO PARA TRABAJAR, YO TRABAJO PARA VIVIR. Saliendo de ese lugar (que amo y todo, pero tampoco es para que sea mi vida central) me convierto en otro y empiezo otro tipo de vida.

Hablar del trabajo es mala idea no solamente porque significa no salir del trabajo como tal, sino que los chismes de oficina se incremente EXPONENCIALMENTE trayendo mayores problemas. Hablen de otra cosa, MENOS DEL TRABAJO, maldita sea.


HABLAR DE POLÍTICA

Sí, lo dice un politólogo titulado. En una fiesta no se habla de Política. Si crees que se deba hablar de eso, déjame decirte que debes conseguirte otra vida. Ciertamente me ha pasado que en fiestas o reuniones pienso sobre la Microfísica del Poder de Foucault, o acerca de las relaciones México-Estados Unidos. O simplemente sobre la vanalidad que representa una fiesta dado que son solamente parches a una vida miserable derivado de las actitudes de la Vida Líquida de Zygmunt Bauman. O cuando escucho cierta canción con cierta letra me recuerda a los análisis filológicos del idioma español que aprendí. Pero no me atrevo a externarlo. HAY MOMENTOS PARA CADA COSA.

Siempre he pensado lo siguiente:

La fiesta y la política son dos cosas diferentes, así como el cereal y la cerveza. Cada una sabe genial en su momento adecuado, pero combinarlas es peor que pegarle a tu mamá.

Simple y sencillamente NO LO HAGAN.

HABLAR DE FUTBOL, RELIGIÓN O ALGÚN OTRO TEMA CONTROVERTIDO

Si lo haces por el trillado argumento que siempre te gusta causar polémica y eso te hace sentir especial, dime ¿te faltó atención cuando eras niño? ¿te abandonaron tus padres o te golpeaban demasiado? ¿quién te hizo tan falto de atención y cariño? No lo hagas, si quieres llamar la atención neta muérete, nadie te necesita.

Básicamente este punto es similar al de la Política, porque hay quienes defienden a un equipo de partido político o candidato como un equipo de futbol o una religión.

Además, cuando hablas de esos temas ni siquiera las ideas conectan bien consigo mismos y entre los demás participantes de la conversación.

Qué SÍ se hace en una fiesta o reunión

Bien, pues tienes una gama de cosas:
  1. Burlarte del otro
  2. Reír
  3. Contar un problema o situación
  4. Llorar (es válido, siempre y cuando eso no sea cada vez que tomes y te genere problemas, en ese caso ve con un especialista de la salud mental)
  5. Cantar
  6. Bailar (aunque a mí no me gusta hacerlo)
  7. Contar chistes
  8. Simplemente beber
  9. Comer
  10. Jugar juegos de mesa, videojuegos o juegos de borrachos
  11. Contar de cómo eran los 2000
  12. Enseñar una canción a alguien
  13. Ver videos de una canción o videos graciosos
  14. Hablar de caricaturas, películas o cosas de la cultura pop
  15. Decirle a los demás que los quieres
Evita los puntos negativos anteriores o similares, de verdad no sabes cuánto daño le haces a una fiesta cuando quieres hablar de política, de tu ex (al menos de manera muy frecuente y sin ir con ayuda de un profesional), de futbol, de religión, de temas que ya han sido muy repetitivos.

Si quieres hablar de política o esas cosas hazlo con alguien, no en un grupo de una fiesta. Puedes acercarte con una persona y arrinconarte, eso es bueno, funciona, está bien y es muy sano, porque no obligan a los demás a escucharlos. Hablar de eso en grupo de verdad es tedioso, y te lo dice un politógo, es como el trabajo, salgo del trabajo y voy a tomar para evitar el tema del trabajo.

Neta no te quieras sentir especial hablando de esos temas en grupo, de verdad luces como un perdedor.


jueves, 10 de mayo de 2018

Un grandioso regalo

X

Noviembre de 2015. Ese mes hice realidad una promesa que hice en julio de ese año, visité Guadalajara.

Mi viaje estuvo lleno de experiencias, pero sobretodo, de revelaciones artísticas que plasmé en mi blog en diciembre de ese año. Dicha aventura estuvo planeada para llegar a la ciudad de noche y en autobús (el cual fue un gran recorrido y me dio la oportunidad de quedar absolutamente atónito cuando vi el lago Cuitzeo) y regresar a la ciudad de México en avión.

Bueno, yo toda mi vida esperé por viajar en avión. Desde muy pequeño soñaba con hacerlo como mi padre lo hacía muy frecuentemente, siempre le pedía que me contara qué se siente viajar y quería que me dijera absolutamente todo. Me contaba de sus viajes y yo soñaba con hacerlo. Recorrer el mundo en avión. Él tuvo la fortuna de hacerlo. No todos son tan afortunados.

Por esa razón yo sabía que al ser una persona que no suele viajar por X o Y razón, debía aprovechar esa oportunidad y hacer realidad la promesa que le hice a mi madre cuando era muy pequeño: "Mamá. Yo no me quiero morir sin haberme subido a un avión". Cada vez que decía yo eso, mi madre me daba un zape diciendo que no debía decir cosas así, pero era mi realidad, realmente no quería morir sin viajar en avión aunque sea 1 vez. Era prácticamente una meta para mí.

Mi último día en Guadalajara estuvo lleno de crisis, prisas. Ese día comí birria con Sofía en las 9 esquinas y un mariachi afinando su trompeta era el mensaje de despedida. Sofía me invitó al Baby Shower de su hermana y fuimos a Zapopan. Ahí tuve que tomar un taxi y llegar al aeropuerto sobre periférico y tuve la oportunidad de ver el estadio de las Chivas de Guadalajara, el cual es un muy bello estadio. Llegué 3 horas antes y cuando vi la zona de espera la cual daba a la pista quedé muy asombrado, jamás había visto aviones a tan cercana distancia y era emocionante ver esa escena de los aviones llegar, era como en las películas. Me sentí muy afortunado.

Recuerdo que cuando estaba en la sala de espera habían anuncios y uno de ellos era uno de promoción de la Ciudad de México el cual me hizo sentir en casa, una coincidencia muy agradable.

Ya con boleto en ansias en la mano, llegó el momento de abordar y con mucha ingenuidad logré entrar y sentarme en la ventana, pues siempre quise ver la ciudad desde lejos.

El despegué fue muy esperado, prolongado pero sumamente impresionante, era una velocidad impresionante y cuando se alzó quedé boquiabierto y podía ver cómo los autos y casas se hacían cada vez más pequeños.

Podía ver diferentes ciudades desde miles de pies de altura ¿30,000? Creo que sí. Cada momento podría recordarlo no podía creer que estaba volando al fin, es algo sumamente satisfactorio.

El viaje duró menos de 2 horas y hasta el aterrizaje me pareció increíble. Caminé por el aeropuerto y fui con mi fiel, viejo e incondicional amigo: El Metro.

Ya en metro Oceanía podía ver los aviones llegar al aeropuerto y decía "Gabriel, hace menos de 15 minutos estabas a bordo de uno y ahora todo acabó, así de sencillo, qué rápido pasó".

Yo sé perfectamente que hay millones de personas que lo han hecho, y han hecho vuelos internacionales, transatlánticos, de días, miles de veces, pero aunque lo he hecho solamente 1 vez hasta ahora ha sido uno de los regalos más lindos que me he dado pues yo, ese Gabriel de 23 años, le cumplió una promesa a ese Gabriel de quizá 6 años u 8 años.

Ellos 2 chocaron las manos y sonrieron, Gabriel de 23 años hizo realidad el sueño a un niño de menos de 10 años, lo hizo feliz, porque ese pequeño aún vive dentro de ese Gabriel de 25, 30, 100 años. Esos recuerdos son los que me impulsan a cumplir sueños por muy tontos o patéticos que parezcan.

Aún conservo ese boleto, ese fue el boleto a una meta cumplida, a un sueño realizado que pedía a gritos ese pequeño que se asomba por el barandal a observar los aviones, a preguntarse ¿cómo es que vuelan? ¿qué se sentirá viajar en avión? Yo quiero viajar como mi padre, yo quiero volar y ver las nubes, sentir que puedo tocarlas con mi mano y sentir la altura. Sentirme realizado.

Gabriel de 8 años se siente muy agradecido y muy feliz de que le hayan dado ese regalo, esa satisfacción. Nada podrá arruinar ese bello recuerdo. JAMÁS.



miércoles, 9 de mayo de 2018

La aventura del mes de julio

IX

Era un día especial, mi cumpleaños, justamente yo cumplía 21 años. Corría el año 2013 y estaba muy ansioso por escribir por primera vez en un cumpleaños en mi blog, eran las primeras entradas y desde entonces compartir mi vida ya me causaba emoción.

El día era muy soleado, demasiado lindo. Era verano y los últimos años empecé a notar que en vísperas de mi cumpleaños llovía demasiado, pero justamente ese 25 de julio de 2013 estaba completamente despejado el día, un buen augurio de cosas buenas.

Yo en ese entonces trabajaba en el lugar que me llenó de color durante mucho tiempo y que me forjó en gran medida la persona que soy actualmente, mi amada y preciada librería.

Como eran vacaciones yo llegaba a trabajar alegremente viniendo directamente desde casa y como tenía que reponer las horas que no trabajaba por ir a la escuela yo debía llegar más temprano. Mi horario de ese entonces era entrar a las 9 y salir a las 6 o 7 aproximadamente. Adoraba ese trabajo, debo admitir que es el mejor maldito trabajo que he tenido, definitivamente me trató super bien ese maravilloso, adorable y encantador lugar. La librería.

Bueno, pues yo llegué temprano ese día. En la librería tenían la costumbre de hacer una "cooperacha" y comprar un pastel para el cumpleañero y comerlo con él en el comedor turnándose para no dejar la librería sola. Yo honestamente estaba al acecho de ver cuando fueran a comprar el dichoso pastel y cacharlos, estaba a la espera.

Transcurrió el día con normalidad hasta el mediodía aproximadamente dado que ¡PUM! se vino abajo el sistema, lo cual no era la total catástrofe dado que en esa librería (a diferencia del 99% de librerías que conozco donde hay vendedores dependientes del sistema) siempre nos acostumbraron a conocer nuestros libros de toda la librería en general, por lo que, con un poco de creatividad, trabajo en equipo, memoria, tacto y demás habilidades podíamos atender sin problemas a los clientes salvo en casos de libros sumamente específicos con los que existía la posibilidad de que los tuviéramos pero no estuviéramos seguros.

La verdad es que ese problema lo tuvimos muchas horas y todos sospechaban que eso se debía a mi cumpleaños, me echaban la culpa

"Todo por tu culpa, Adán. Ya ves"

Hubo una ausencia tremenda del sistema que incluso tuve que llamar a otras sucursales para que me ayudaran en buscar libros y que me dijeran si nuestra sucursal lo tenía, recuerdo que en ese entonces yo iba muy seguido a la sucursal de Lindavista y tenía muchas conocidas por allá, y una gran amiga, que aún conservo, me felicitó muy a su peculiar manera, digamos que ella sería como Vegeta en mujer.

Eran muchas llamadas frecuentes a esa librería y me reclamaban de porqué no teníamos sistema. Empecé a sentir un poco de presión.

Posteriormente mi jefe nos puso más tensos dado que sospechó de unas personas sobre un posible robo, se veían muy sospechosas y podíamos estar en peligro, seguramente vio algo en especial. Por suerte no pasó nada, sin embargo nos comunicó estar alertas sobre algo que pudiéramos ver y avisar. Quedamos alertas. Nerviosos por un momento.

Pasaban las horas y nada más no veía que las personas fueran por mi pastel y empecé a sentir tristeza de que nadie se acordara de mí, sí estaba muy triste pensando que no iba a tener un bonito festejo. Fui a comer y cuando abrí el refri, éste estaba intacto, no había ningún pastel. TRISTE.

Se hacía tarde, y recibí una llamada, era Dani, con quien había empezado una relación de amistad que hasta ahora ha perdurado y me llamó cuando ella ya había abandonado Casa del Libro, me felicitó y todo estuvo lindo.

No veía a nadie ir por mi pastel ¿ya les dije que me empecé a sentir triste? De verdad estaba triste.

En la tarde vino lo verdaderamente bueno, seguíamos sin sistema pero cuando volvió no duró demasiado dado que ¡PUUUUM! se soltó un aguacero, no fue una lluvia, fue casi un huracán, fue una lluvia tan prolongada que duró también horas, una intensidad que hacía mover el techo de la librería, dicha tormenta tenía una vitalidad que hizo algo que nunca había visto durante mi estancia en ese local: Árboles cayeron, se fue la luz durante horas, agua se filtraba por el techo con goteras, los truenos eran sumamente agresivos.

Era la maldita catástrofe. Era la tragicómica vida de Mr. Señor Don Grillo. Y más porque nunca había visto a mis amigos ir por el pastel, los tenía contados, los vigilaba y estaban los mismos, no faltaba nadie, y como llovía nadie podía salir, de hecho cuando se va la luz se cierran las puertas y nadie puede entrar a la librería.

Eran tal la lluvia que, dada mi complexión, me indicaron en subir por una escalera al techo de la librería (fue la única vez que lo hice) y barrer la cantidad brutal de granizo que cayó y que provocaba las goteras, recuerdo que dije "graba bien estas imágenes, Gabriel" y así fue, vi una linda casa de un vecino que tenía un hermoso jardín y una casa de un perro. Sí.

Barrí super rápido y regresé a la librería a hacer labor de limpieza con la lluvia que no se detenía. Corríamos todos en tapar y limpiar el desastre provocado por las goteras y los truenos.

Al final de la lluvia llegó la luz y eso facilitó muchas cosas, una de ellas poder vender, pero seguía el desastre.

Ya era tarde para mi pastel, ya casi era mi hora de salida y yo estaba inconsolable por dentro, de verdad decepcionado, muy triste.

Llegó mi hora de salida y, como era costumbre, pasé a despedirme primero de mi jefe para decirle que ya me iba con tono de "ni modo, me voy".

Mi jefe me dijo "¿no te vas a quedar a tu pastel?"

En ese momento dije ingenuamente "¿Pastel"?

Y él me dijo "Sí, a ver ven"

Bajamos al comedor y sacó del refri un hermoso pastel de chocolate, enorme y bello. YO NO LO PODÍA CREER, los estuve vigilando esperando ver el momento de cómo se iban por el pastel, medí todo ¿cómo lo hicieron? No me dieron detalles, pero me dijeron que fue una total odisea traerlo, supuse que fueron en algún momento mientras estaba limpiando en plena tormenta.

Ya quedaba una hora para cerrar y esa hora fue MI HORA, tras la tormenta, la caída del sistema, un intento de robo y demás infortunios al final del día pasé un momento sumamente agradable con personas que sigo considerando como una segunda familia que me cobijó y que me dio muchas alegrías. Después de muchas emociones vino un final tranquilo, sereno y lleno de buenas pláticas y mucha alegría. Sí tuve mi delicioso pastel y lo compartí con buenos amigos. Qué bello fue ese día.

Esa historia ha sido una de las más bellas que he tenido. Uno de los mejores cumpleaños, pues estuvo lleno de aventuras, diversión, tristeza y un final inesperado que valoro hasta la fecha pues todo mundo hablaba del apocalipsis que se venía. Casi mueren todos el día de mi cumpleaños jajajaja.

Ese día quedó marcado y cada cumpleaños es señal de que cosas interesantes pueden ocurrir.