lunes, 14 de mayo de 2018

Llámame por mi nombre

XIV

Como muchos de ustedes sabrán, recientemente hice una prueba llena de sangre, sudor y lágrimas, productor de haber pasado por el valle de los lamentos, de la duda que me hizo pensar en desertar, caí en una fuerte depresión. En la prueba llamada "Examen profesional" obtuve el grado de Doctor Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública. Muchos de ustedes estuvieron al pendiente.

Bueno, ahora que puedo hacerme llamar Licenciado o Politólogo, he tenido muchas reflexiones.

Seré franco, la verdad se siente bien haber obtenido un grado, sin duda no es nada fácil hacer una tesis, fue un año y 2 o 3 meses de investigación y casi medio año de seguimiento de trámites que fueron muy pero MUY frustrantes. Fue una etapa dura, pues ¡un sólo proyecto duró casi 2 años de mi vida! Eso más los años mismos de la carrera, de idiomas, de servicio social, del trabajo mientras estudiaba, etcétera. Es verdaderamente una gran satisfacción, un auténtico alivio. Sin embargo, yo me sigo llamando Gabriel y así quiero que me sigan diciendo.

Lo anterior lo digo porque siempre me han cagado las personas que obligan al resto a que les digan:

  • Licenciado
  • Ingeniero
  • Abogado
  • Arquitecto
  • Padre (de sacerdote)
  • Doctor
  • Maestro
  • Profesor
  • Diputado
  • Candidato
De acuerdo a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicano,el artículo 12 dice, a la letra:

Artículo 12. En los Estados Unidos Mexicanos no se concederán títulos de nobleza, ni prerrogativas y honores hereditarios, ni se dará efecto alguno a los otorgados por cualquier otro país

Eso quiere decir que si te encuentras a Sir Paul McCartney, él aquí es Paul. Si se encuentra en un evento oficial, lo presentan como Paul. Así de sencillo.

Pero cuidadito si al Ingeniero no le dices Ingeniero porque llamarlo por su nombre es una falta de respeto hacia él. Es un auténtico insulto, motivo para que te grite.

No quiero decir que llamarle a alguien por su título esté mal, está mal cuando llamarle así significa una sumisión por parte de alguien, como si el grado fuera garantía de perfección, superioridad, y generalmente eso sucede con las personas que obligan a los demás a que se refieran a él por su grado.

Por mi parte, prefiero me llamen por mi nombre, es un nombre muy bonito para que me digan Licenciado. Sí, el grado refleja mi esfuerzo durante años, pero mi nombre refleja mi persona, mi vida, mi forma de ver el mundo.

Si ustedes le dicen por su grado a una persona, está bien, siempre y cuando jamás se hayan visto en cierta medida obligados a decirle así.

Pienso que hay momentos para todo, a una persona se le puede decir de diferentes formas dependiendo de la situación, si es tu profesor y amigo, yo lo que haría sería decirle "Profesor" y/o tratarlo en clase como la persona que me guía o enseña, y fuera de clase le diría por su nombre y me referiría como mi amigo.

Hay momento para cada cosa.

En un caso más particular, me sucede con mi familia, en ella la gente no me suele ubicar por mi nombre, porque al tener un gemelo, ellos estúpidamente siguen creyendo que nos parecemos y les cuesta trabajo recordar 2 nombres. Imbéciles. Pues ellos no pueden hacer un esfuerzo que de verdad no cuesta nada de trabajo, pero si a la tía no le digo "Tía (nombre)" ARDE TROYA, "Mira, este igualado, le dije por su nombre". Mierda ¿pues ustedes a caso han tenido respeto hacia mi nombre? A huevo entonces estoy obligado a verme rindiéndole respeto a quien no ha tenido respeto hacia mí. Ya entendí...


Yo la verdad a la mayoría de mis tíos les digo Tío(a), me gusta decirles así, es lindo, pero a tíos que casi no veo, no tengo ese tacto para decirles tío. Con ellos me pasa la situación anterior.

Pero bueno, se siente bien padre ser Licenciado, es una cosa linda haber obtenido un grado que de verdad me costó mucho, es una suma satisfacción, pero no quiero obligar a las personas a que se refieran a mí como tal. Al final me sigo considerando la persona sencilla que he sido o buscado ser.

domingo, 13 de mayo de 2018

Ni muy muy ni tan tan

XIII

No te puede gustar todo ni puede gustarte solamente una cosa.

Es muy incómodo y no soporto escuchar la respuesta "De todo un poco" cuando a alguien se le pregunta la música que escucha. De verdad. NO LO SOPORTO.

Siempre he pensado que la música que alguien escucha es muy importante, y seguramente ya están etiquetándome de cerrado o de no sé qué, pero vamos por pinches partes.

Para mí la música que escuchas es reflejo de tu personalidad, pienso que la gente que escucha "de todo un poco" no tiene ni idea de lo que escucha. SÍ, sí está bien tener un catálogo variado de géneros musicales, que puedas escuchar música popular mexicana, rock británico progresivo, electrónica, vallenato, etcétera, pero la gente que yo conozco que sabe de mucha música y que tiene ese catálogo de géneros ha investigado de diferentes artistas, conoce el concepto del género, de su arte, trasciende el conocimiento de lo que escucha y es una persona muy documentada, tanto que puede hacer un análisis de diferentes enfoques sobre la música que le gusta.

Los que "escuchan de todo un poco", escuchan los hits, escuchan Creep de Radiohead y no pasan de ahí, no entienden los conceptos de los grupos, bandas, artistas, no saben ubicar en diferentes contextos la música que oyen y terminan cambiando radicalmente de géneros sin sentido alguno, tornándose algo de muy mal (pésimo) gusto.

Entiendo el concepto de las personas que son eclécticas, y sí, es válido ese término cuando de música se trata. A mi punto de vista, ese concepto solamente es válido cuando se cumple la regla del análisis de esa música, un análisis que realmente valga la pena, que pueda generar una auténtica controversia y buen tema de conversación.

Por otra parte, las personas que solamente escuchan un género y no saben de otro, para mí es casi lo mismo que lo anterior, o hasta más peligroso, pues termina en una intolerancia, no podrían disfrutar de voces como José José, Juan Gabriel, por mencionar artistas mexicanos, porque dirían que son populacheros, para la raza, para nacos, y demás adjetivos peyorativos sin un buen fundamento. Y eso generalmente pasa con los que escuchan demasiado Rock y lo gritan a todo pulmón para sentirse los machos, y peor tantito con los que escuchan Metal, pero al final de cuentas también termina siendo de ese Metal básico, de ese Metal que todo mundo conoce y que lo hacen para generar un supuesto miedo. Son de esas personas que dicen:

Soy rockero, que muera el reggayton, hagamos vivir el rock otra vez

Yo pongo Iron Maiden cuando lavo los trastes porque mis vecinos ponen pura música de banda para nacos.

Pndegos inkultos, no sabn de música.

La música se encuentra en todas partes, en la naturaleza misma, y sus propiedades se encuentran en todos los géneros.

Tanto significa intolerancia por quienes viven de un solo género, como significa indefinición por quienes escuchan "de todo un poco".

Hablemos de tatuajes, yo seré un tatuador y haré mi negocio, sin duda debo conocer la gama de estilos de tatuajes que existen: Blanco y negro, tradicional, tradicional americano, japonés, acuarela, línea única, tribal, entre otros. Yo podré hacer muchos estilos diferentes, pero estoy seguro que habrá uno o 2 o más los cuales sean los que más me gustan, los que más me gustan hacer y, por lo tanto, los que mejor me salen. Esa es una ley de la vida, nos podrán gustar muchas cosas y conocer de demasiados tipos de esas cosas, pero habrá una o dos o más cosas en las que seamos especialistas. No podemos ir por la vida diciendo que solamente me gusta el Shred, no, no puedes. Ni tampoco decir que soy especialista en todos los géneros, o que me gustan TODOS los géneros. Eso es tan imposible como decir que, por el simple hecho de ser heterosexual, ME GUSTAN TODAS LAS MUJERES. No. Eso no puede suceder, incluso habrán mujeres que ni siquiera quiera ver por lo desagrables que me parecen. Así es la vida.

La música se puede ver desde una variedad casi infinita de lentes, está en uno saber cuántos lentes queremos tener y para apreciar la música que nos rodea.


sábado, 12 de mayo de 2018

Ventajas y desventajas de tener un apodo

XII

Durante toda mi vida he tenido una infinidad de apodos, cientos, pero tengo un apodo que me da gusto dar a conocer, y más porque llevo con él más de la mitad de mi vida, lo tuve a los 12 años. Ese apodo es Grillo.

Por esta razón pongo las ventajas y desventajas de tener un apodo. OJO, la mayoría de estas ventajas y desventajas son compatibles con segundos o terceros nombres o con diminutivos.

 

Ventajas


Si no te causa inconveniente y alguien más se llama como tú, puedes decirle que te digan por tu apodo.

Y subrayo, SI NO TE CAUSA INCONVENIENTE, ya entraremos en esa situación. Pero sí, si no hay mayor problema, puedes decirle a alguien que te diga por un apodo.

Es como tener un segundo o tercer nombre

Hay quienes tienen un solo nombre y con el apodo puedes tener uno más. En mi caso tengo dos nombres y el apodo, y es algo chido.

Imagínate que te dicen "Te voy a presentar a mi amigo 'Berserker' para que salgas con él y olvides ya a tu ex. Me tienes hasta el gorro que hables de ese cretino"

No ma. Te imaginas un pinche foro enorme, y puede ser que sí.

Puede llegar a ser original independientemente del origen del apodo

Aunque sea un apodo muy baboso puede ser muy especial, "costal" por ejemplo, "galleta". Hay apodos muy creativos y únicos. Y tener un apodo único podría significar algo lindo.

Encontrarte con alguien con tu mismo apodo puede ser genial

Imagina que con tu apodo, siendo único, te encuentres con alguien que también lo tenga. Es como cuando te encuentras con otro gemelo.

Puedes contar la historia de cómo surgió el apodo

Contar el origen de cuando nació "testi" puede ser una historia demasiado graciosa.

Si no te gusta tu apodo y éste quedó en el pasado, puedes nombrar a alguien con él y nadie se dará cuenta

Si el apodo que tienes no te gusta por alguna razón traumática y éste quedó en el olvido por alguna razón que agradeces ahora podrás llamar 'Conan' (Con anemia) a alguien que creas que se lo merece.

Desventajas


Hay quienes se toman la libertad de decirte por tu apodo sin tu consentimiento

Tener un apodo puede ser tan importante que solamente ciertas personas tienen derecho a decirte ese modo. En mi caso, si tú me conoces desde el inicio por tal nombre DIME ASÍ, si te enteras que tengo un apodo NO TIENES DERECHO A DECIRME DE ESE MODO, salvo que yo te lo permita, para eso se necesita cierto grado de confianza y de un lazo mayor. Hay veces en las que una persona te dice por el apodo o por el nombre completo cuando no le corresponde y es un poco incómodo

Hay quienes ya no recuerdan tu verdadero nombre

Todos los extremos son malos, y sí, puede que el apodo sea algo especial, pero el nombre propio significa respeto, aunque solamente en que lo recuerden, no tanto en que me digan diario por ese nombre, pero sí que lo recuerden, que si alguien le preguntan "Oye, ¿cómo se llama el Fulano?" ellos puedan decir "Ah, se llama Uriel", con eso es más que suficiente, pero hay veces en las que el apodo es tan inherente que no recuerdan tu nombre y cuando, por alguna razón, te preguntan el nombre y dices Gabriel Adán los demás dicen "No mames, neta te llamas así, yo pensé que te llamabas Grillo". Es incómodo eso. Está bien que tengas ese derecho de llamarme así, pero mínimo recuerda cómo me llamo.

Puede ser origen de algo vergonzoso o perjudicial

No es mi caso, pero muchos apodos son origen de situaciones sumamente vergonzosas, producto de haber tirado al caño la dignidad humana. Si te llaman el comal por solamente calentar gorditas y ya se te quedó puede que ponga en juego la dignidad contra, incluso, tu propia familia o con una relación amorosa que se entera que te dicen así. Es como tener un tatuaje de pesadilla que te hiciste después de una borrachera y una combinación de cosas que no sabías que existían y que pone en juego casi casi tu propia existencia.

Empiezas a extrañar que te digan por tu nombre verdadero

Ya después de un rato comienzas a extrañar tu nombre real, y si tienes dos nombres incluso comienzas por usar el segundo nombre o aquel nombre que casi no usas para presentare. Comienzas una vida de reivindicación utilizando esos nombres, o incluso puede suceder al revés, comienzas a extrañar tu apodo y comienzas a usar el apodo para presentarte porque desde el 2004 no te dicen así. Son cosas que suelen suceder.

Conclusión

Tener apodo está chido, siempre y cuando te guste y te traiga buenos recuerdos, buenos momentos, y sobretodo que te sientas identificado con él. Obviamente tiene sus ventajas y desventajas, seguramente hay más de ellas, pero al menos estas son las más conocidas o las que más recuerdo.

Si tienes uno, enfócate en lo bueno y piensa que puede ser benéfico de cierta forma. Hay muchos que dicen "Tus padres se quebraron la cabeza durante meses o años para pensar en tu nombre y sales con que te dicen Sheriff" Pues bueno, si te gusta es como haber elegido tu propio nombre, ¿los padres qué? Al final es un nombre que no elegiste, les gustó desde el inicio a tus padres, no te consultaron ni nada. Es como el nombre del cual tienes poder TÚ.


viernes, 11 de mayo de 2018

Cómo arruinar una fiesta

XI

Antes que nada debo decir que no suelo ir mucho a fiestas, ni me interesa estar cada fin de semana alcoholizado o incluso drogado. Esos hábitos son demasiado bajos para mí.

Pero bueno. Vayamos al maldito grano.

Cosas que no se deben hacer en una fiesta/reunión


Por fiesta o reunión entenderemos una fiesta en toda la extensión de la palabra o una visita de una persona que, ya sea porque fue planeada o imprevista, estimas y de repente fueron por alcohol, incluso se entenderá por esas veces que vas a un bar con alguien o con un grupo de personas. Así que empecemos.

HABLAR DEL TRABAJO.

Sí, a ver, gente. Imagina esto. Sales del trabajo, es viernes, fue una semana pesada porque la chava de RH no te hace caso y te enteraste que sale con su jefe, se te cayó el café en los reportes, tu jefe te llamó "imbécil" por no hacerlo sentir Dios, perdiste en la quiniela,  tu toper se derramó en el trayecto que usas en metro sobre tus cosas, y encima te tocó ir parado en el camión. Vida promedio de los oficinistas. Lo que quiere esta víctima es desestresarse, salir por una chela fría y coquetear con la mesera, eso quiere. Por esa razón Beto decide invitar a sus compañeros del trabajo a un bar y éstos aceptan sin mayor inconveniente.

Ya en el bar las cosas empiezan bien hasta que un IMBÉCIL se le ocurre decir:

Al chile, pinche Patty es una pendeja, sólo porque le entrega las nalgas al jefe ya se siente la hija de la chingada tocada por Dios. Es una pendeja, neta. Vela.

Este tipo de imbéciles sólo provoca que todos los demás empiecen a hablar de lo que generó estrés y la cual es la razón para estar en el bar: El trabajo.

Weeeeeeeeeeeey, NO MAMES. Salgo del trabajo para tener una vida, ir a mis clases de piano, mis ensayos, salir con una que otra chica o con mis amigos, jugar videojuegos, andar en bici, en cuanto salgo no me pregunten nada del trabajo porque NO VIVO PARA TRABAJAR, YO TRABAJO PARA VIVIR. Saliendo de ese lugar (que amo y todo, pero tampoco es para que sea mi vida central) me convierto en otro y empiezo otro tipo de vida.

Hablar del trabajo es mala idea no solamente porque significa no salir del trabajo como tal, sino que los chismes de oficina se incremente EXPONENCIALMENTE trayendo mayores problemas. Hablen de otra cosa, MENOS DEL TRABAJO, maldita sea.


HABLAR DE POLÍTICA

Sí, lo dice un politólogo titulado. En una fiesta no se habla de Política. Si crees que se deba hablar de eso, déjame decirte que debes conseguirte otra vida. Ciertamente me ha pasado que en fiestas o reuniones pienso sobre la Microfísica del Poder de Foucault, o acerca de las relaciones México-Estados Unidos. O simplemente sobre la vanalidad que representa una fiesta dado que son solamente parches a una vida miserable derivado de las actitudes de la Vida Líquida de Zygmunt Bauman. O cuando escucho cierta canción con cierta letra me recuerda a los análisis filológicos del idioma español que aprendí. Pero no me atrevo a externarlo. HAY MOMENTOS PARA CADA COSA.

Siempre he pensado lo siguiente:

La fiesta y la política son dos cosas diferentes, así como el cereal y la cerveza. Cada una sabe genial en su momento adecuado, pero combinarlas es peor que pegarle a tu mamá.

Simple y sencillamente NO LO HAGAN.

HABLAR DE FUTBOL, RELIGIÓN O ALGÚN OTRO TEMA CONTROVERTIDO

Si lo haces por el trillado argumento que siempre te gusta causar polémica y eso te hace sentir especial, dime ¿te faltó atención cuando eras niño? ¿te abandonaron tus padres o te golpeaban demasiado? ¿quién te hizo tan falto de atención y cariño? No lo hagas, si quieres llamar la atención neta muérete, nadie te necesita.

Básicamente este punto es similar al de la Política, porque hay quienes defienden a un equipo de partido político o candidato como un equipo de futbol o una religión.

Además, cuando hablas de esos temas ni siquiera las ideas conectan bien consigo mismos y entre los demás participantes de la conversación.

Qué SÍ se hace en una fiesta o reunión

Bien, pues tienes una gama de cosas:
  1. Burlarte del otro
  2. Reír
  3. Contar un problema o situación
  4. Llorar (es válido, siempre y cuando eso no sea cada vez que tomes y te genere problemas, en ese caso ve con un especialista de la salud mental)
  5. Cantar
  6. Bailar (aunque a mí no me gusta hacerlo)
  7. Contar chistes
  8. Simplemente beber
  9. Comer
  10. Jugar juegos de mesa, videojuegos o juegos de borrachos
  11. Contar de cómo eran los 2000
  12. Enseñar una canción a alguien
  13. Ver videos de una canción o videos graciosos
  14. Hablar de caricaturas, películas o cosas de la cultura pop
  15. Decirle a los demás que los quieres
Evita los puntos negativos anteriores o similares, de verdad no sabes cuánto daño le haces a una fiesta cuando quieres hablar de política, de tu ex (al menos de manera muy frecuente y sin ir con ayuda de un profesional), de futbol, de religión, de temas que ya han sido muy repetitivos.

Si quieres hablar de política o esas cosas hazlo con alguien, no en un grupo de una fiesta. Puedes acercarte con una persona y arrinconarte, eso es bueno, funciona, está bien y es muy sano, porque no obligan a los demás a escucharlos. Hablar de eso en grupo de verdad es tedioso, y te lo dice un politógo, es como el trabajo, salgo del trabajo y voy a tomar para evitar el tema del trabajo.

Neta no te quieras sentir especial hablando de esos temas en grupo, de verdad luces como un perdedor.